miércoles, diciembre 20, 2006

Ladridos.


A lo lejos aullan. En mis venas se estremecen. Un miedo feroz.
Un ladrido. Un asco. Un miedo inaconsejable, no es para aprendizajes.
Se acerca veloz. Mi voz se pierde en el latido de mi propio corazon.
Se estremece. Cierro los ojos.
Es un beso.
Gracias por estar conmigo.

Afuera el mundo se calma.
Abrazada a tu cama, los miedos se pasan.

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