viernes, abril 16, 2010

Los curaos y los niños dicen la verdad?


- Entiende mujer, un ovni me rapto, me dieron algo y apareci curao en el suelo -

- Como puedes ser tan cara dura, viejo curaguilla, te gastaste toda la plata del sueldo en trago!

- Te lo juro mujer, si yo te dije que ya no tomo mas, si fue un ovni que me dejo curao tirao en el suelo, todo tullio, cagao de frio

- No quiero escucharte mas, quiero que te vayas ahora mismo de esta casa, no quiero que los niños despierten y te vean asi como estas

- Va a llegar el dia mujer, que el de arriba te va a castigar por ser tan vaca, no tengo porque mentir, fue un ovni que me rapto, seguro que me raptan de nuevo y capaz que no me devuelvan mas y ahi te quiero ver!! Y va a ser tu culpa!
Salio dando un portazo directamente hasta la Picá de Don Chito.


A eso de las 6 de la madrugada y mientras José López López cruzaba la calle hacia la shoperia, una luz blanca y potente depositaba a Carlos Perez Espinoza, sobre el banco de la plaza, completamente borracho.


- Que Shu .... - Exclamó Carlos

- Mejor no le digai nah a tu mujer, porque no te va a creer, mejor dile que eris curao no mas, y que no lo vai a hacer mas, las viejas no te creen y despues te hechan de la casa. Mejor no digai nah, yo te creo compadre, porque a mi me paso lo mismo . . .


.-.-.-.-

Redes


Don Genaro vivía del mar. No solo porque le daba alimento y el sustento a su familia. Vivía de su aroma, de su movimiento, de la energía que emanaba entre el vaivén de sus olas.

Vivía del mar y por eso cada madrugada partía rumbo a la caleta por su bote y sus dos mejores amigos. Cada uno disfrutaba de la sensación de flotar sobre lo inmenso. Un termo con agua caliente, el mate, las redes y unos cigarrillos. Habían días oscuros en los que el sol desaparecía entre aglomeradas y amenazantes nubes. Otros llenos de sol. Cuando lanzaban sus redes al mar, solían esperar sentados en silencio, sintiendo el frío de la brisa marina acariciando suavemente su enmudecida piel.

¡Que caricias mas sinceras! ¡Cuanto nos ama el mar!.

Y las redes arrebatadas de peces, partiendo a la orilla con el trabajo bien hecho. La esposa esperando en casa con un buen caldillo. Su vino tinto y su hijo menor volviendo de la escuela. Amaba su trabajo, vivía del mar.

Salir cada mañana daba ganas de vivir. El hacerse viejo no era problema. No habia estress, no habian tacos, ni cafes apurados frente a una pantalla de computador. No habian jefes, ni telefonos desesperados por hablar. Era el mar, el y trabajar.

Don Genaro regreso a sus labores, la mañana antes que el mar arrojara su furia. Era una mañana extraña y don Genaro presentia que algo pasaria.

Y esa oscura noche de febrero, la tierra se ensañaba y abatia las olas, haciendolas emerger para caer sobre sus casas, como un castigo, como queriendo dar una leccion. Las familias huyeron a los cerros, amedrentados por la furia del oceano, que rugia como una madre herida.
Al salir los primeros rayos del sol, Don Genaro y sus mejores amigos vieron su bote kilometros mas arriba de la playa, convertido en parte de los escombros que el mar devolvia hacia la tierra. Sintio rabia, pena, mas nunca sintio desesperacion. Asi como el mar da, el mar tambien quita.

Resignado volvio a la playa. Ya no habían botes, ni redes. No estaba el mate, la brisa. Solo encontró desolación.
Pero amaba el mar y vivía de el. ¿Que haría un viejo pescador sin sus redes?

Al volver la calma, la vida le había dado una nueva oportunidad. Vivia del mar. Solo debía volver a empezar.




.-.-.

Cielo . . .

Ese cielo, que cruza el oceano, que sostiene estrellas. Cielo sobre el desierto, la montaña, el prado, el parque de la esquina. Cielo el que te ganas por ser bueno. Cielo donde viven los angelitos, van los perritos, vive Dios. Ese cielo, que se come las luces, que sonrie junto al sol. Cielo que llora. Cielo que brota de la tierra. Cielo que se encuentra con el infinito. Que cuelga planetas, que trae aire. Cielo que mira. Cielo que calla. Cielo que brilla. Cielo que se apaga. Cielo que se baña. Cielo que abraza a la luna. Escenario de poetas, amantes nocturnos. Luces de la gran ciudad. De un palacio, de una modesta casa.Cielo al que miro buscando respuesta. Buscando piedad.
Cielo, que llora la lluvia. Cielo, hogar de aves. Cielo escondido tras el humo. Cielo gris, negro, azul, cafe, rojo. Cielo que camina junto a la luna. El cielo, lugar de encuentros entreñables. Cielo, sobre mi como amante de noches eternas, de mañanas soleadas de invierno, de rocios de primavera, de calor veraniego, ese cielo, que encuentro en tus ojos, cuando los abres para entrar en ellos.
El cielo, solo es el cielo.