
El octavo cigarrillo de la noche.
La octava pesadilla. La octava espera.
La octava ingratitud.
La ultima decision.
Definitavemtne penoso. Ocho oportunidades mas para morir.














25 años de matrimonio. Mi propia empresa. Un auto de lujo, el mejor colegio y estudios universitarios para los niños Esta mañana recibi una llamada del detecive privado, que contrate hace un par de meses. Sospecho que mi mujer me pone los cuernos.
Esta tarde regresare temprano a mi casa.
Bajo del auto corriendo, entro a la casa y sin cerrar la puerta, subio las escaleras sin demora. Abrio la puerta del cuarto y encontro a su mujer, acomodando una flores.
La tomo fuertemente en sus brazos y soltando el llanto le dijo:
”-Perdoname por dudar de ti, por favor, perdoname-.



El rechinar de la puerta en mal estado. El goteo de la llave del baño. El gorgoteo de una vieja tetera sobre el brasero. El chirreo de una vieja radio mal sintonizada,
El pelo y la barba cana. Las manos sucias y curtidas. Un doblado diario sobre la mesa de tabla y un arrugado cartón de la lotería en la mano derecha.
- ¡Dios mío! ¡Soy rico! – Anuncio mirando repetidamente los números en el cartón.
Miro a todos lados. No había a quien abrazar.
- ¿Y a mí de que me sirve?
Y el cartón se quemó entre las brasas del carbón, mientras volvía a la calle con su carretón.
Para Santiago en 100 palabras. Espero al menos recibir una mencion horrorosa.